Sesión 4. Aperrizaje forzoso.
Sesión 4. Aperrizaje forzoso.
Mañas de novelista
Toda novela en ciernes da la impresión de ser más grande y poderosa que quien se rompe el lomo por escribirla. Así me parecía Diablo Guardián, y las demás no fueron la excepción. Uno está siempre solo y se siente pequeño frente al manuscrito. Es necesario, pues, crecerse a ese castigo y transformarlo en cosa de vida o muerte. Cuando al fin la novela termina de entenderlo, uno está preparado para rematarla.
Diría Hemingway, para matar al león.